Cuando llegas a
Ámsterdam y coges un autobús hacia la plaza
Dam, lo primero que ves es un aparcamiento con capacidad para 4000
bicis. Con un poco de suerte, conseguirás llevarte alguna bronca de un ciclista al que le estás cortando el paso;

te paras, miras y te recorre una gran envidia al ver una ciudad entera conectada con carril-
bici. No es raro cruzarte con ejecutivos en medio de una tormenta que sujetan con una mano el manillar y con la otra sostienen un paraguas a juego con su traje.
Ámsterdam no es la Venecia del norte, es simplemente
Ámsterdam. Paseando entre unos canales donde se mezclan barcas-casa de un lado y casas de fachada limpia que acaban en tejados de peldaño de otro, llegas a la casa de
Anna Frank, al
museo del loco que se rebanó una oreja en una de sus noches de delirio y doblando esquinas, de repente te sorprende un fuerte olor que proviene de un
coffeshop.
Amsterdam es diferente, su barrio rojo es más o menos como lo cuentan, pero hay que verlo para que no te metan milongas.
Desde
Ámsterdam, te puedes plantar en un periquete en Bélgica, en
Brujas (
prima-hermana de Salamanca).

Para disfrutar Brujas a tope necesitas: visitarla de noche y una cámara de fotos con bastante memoria disponible. Es
pequeñita, acogedora, cada paso, cada rincón se convierte en una hermosa postal. Probablemente, la ciudad más bonita en la que haya estado, ¡no os la perdáis!
Dicho todo esto parece mentira que la enfermedad más común por allí sea la depresión, pero es que tanta lluvia, un sol que cuando se deja ver no parece el Sol y un poco de mentalidad germana no lo ponen fácil.
8 se ha(n) quitado el sombrero:
Amsterdam me decepcionó... esperaba demasiado? seguramente sí. Es decir, la disfruté, la caminé, casi la navegué... pero no estaba a la altura de mi imaginación. Maldita sea.
Sin embargo Brujas me enamoró. No me la esperaba, claro. Tan breve, tan limpia, tan perfecta, tan romántica... tengo una foto muy parecida a la tuya... a la derecha había un restaurante, verdad? que bonito de noche Brujas... que maravilla.
Grandes abrazos taurinos, amigo!
Por cierto... he visto abajo la entrevista del maestro Soler Serrano a Dalí... no te pierdas el anuncio de chocolate que he colgado en mi blog.
Así es, había un restaurante, la vista desde ese punto es increíble; Brujas es maravillosa, creo que es un viaje imprescindible.
Fíjate, pues yo iba con el convencimiento de que no me gustaría Amsterdam, pero me resultó todo lo contrario, tan bien es verdad que solo estuve 3 días. Un abrazo Victor
Como soy daliniana como tú sabes, querido Jon, me gustaría saber el blog de Victor para empaparme del anuncio de choco. Por lo demás, y como escribes tan bien, me da la sensación de que he estado en esas dos ciudades. Veo que has gozado, así le gusta a la batusela, cariño, que seas feliz.
Carmen Esteban
Bata, pincha aquí: http://alcaerelsolradio.blogspot.com/ ya verás como te gusta.
Oye, pues Brujas tiene muy buena pinta, ¿eh? Y mira que a mí Alemania no me llama. Aunque, eso sí, el nombre tira un tanto para atrás, ¿no crees? ;)
Bueno... Quien dice Alemania, dice Bélgica . :D
Jon, pinchó en Jon y me sales tú, en la dirección no se me permite pinchar. Mano echar a la bata, que ews que ya hablo hasta como los indios.
Covadonga, pues si yo tengo ganas de ir a esa ciudad, amen de recomendaciones, es precisamente por su nombre: Brujas, percioso.
Carmen
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