El año pasado Tomás no sonreía, traía más canas y una cara pálida de muerto en vida. Ayer no. Toreó. No se quiso suicidar más de la cuenta pero dibujó algún natural que derretía el hielo de las copas.
Dice Joaquín que "una canción es una buena letra, una buena música, y algo más que nadie sabe lo que es pero es lo único que realmente importa". Con Tomás, como con todos los grandes, pasa lo mismo, y no entiendo el empecinamiento en intentar explicarlo. La bolita le cayó a él. Disfrutémosle. Que además es buena persona.

1 se ha(n) quitado el sombrero:
me kito el sombrero
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