Me fascina lo que provoca el fútbol. El madridismo sueña con Florentino. Lo anhela como el hombre a la mujer que supo que le traicionó pero que le redimió el alma con noches mágicas. Se muere por volver a levantar las envidias entre sus amigos, él ser el que tiraba de tarjeta y pagaba las cenas, al que le invitaban a las mejores fiestas, el que lucía ternos de tweet a medida, el que estrenaba reloj cada mes.. Necesitan cada verano una presentación galáctica, 4 nuevas torres, volver a mirar desde arriba hacia abajo, cambiar a Nanín por Magic...
Y saben que si vuelven a verse, aquello no saldrá bien, que al final él acabará otra vez descangallado, fané y sin afeitar...pero le da igual.

Y es que, de cerca, no puedes hacer nada, te atrapa, sucumbes. No fui una excepción.
